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1ª parte
MARTÍN-CANO, F. (1999, 2002, 2006, 2008, 2009): Situaciones estelares de los 22 días de fiesta fijados hace 5.300 años y fenómenos coincidentes (ex-Calendario astronómico prehistórico). (Actualizado el 15 / 11 / 02). VII Jornadas Astronómicas del Planetari de Castelló, Marzo de 1999. (Actas en prensa). Portal Tartessos, Editor Soliman Orta. Editado en parte (4.049 caracteres) en Portal Al Otro Lado 2002, Num 35, Feb. 2006, por Miguel de Lavelanet. Editado (66.300 caracteres) en Portal Modalidad Múltiple femenina, Para la búsqueda y divulgación de la influencia de lo femenino en la historia. Editado en parte (10.700 caracteres) por Semíramis en dic. 08 en Portal egiptomaniacos. Publicado en parte (3.900 caracteres) en Portal OND: Orden de Nuevos Dioses. Editado en parte (3.900 caracteres) por setestralos en nebulosas e outras cousas fabulosas. http://martincano.webcindario.com/ca.9calendario.htm, (2 parte), (3 parte), http://www.tartessos.info/html/situaciones_estelares01.htm + situaciones_estelares02.htm, + situaciones_estelares03.htm, http://www.aol2002.com/public/leearticulos.php?mostrar=2006/Num%2035%20-%20Febrero/Aproximacion%20a%20la%20Ciencia%20de%20los%20Caldeos, http://multimodalfem.org/articulos/ref11.htm, http://multimodalfem.org/articulos/ref12.htm, http://egiptomaniacos.top-forum.net/otras-culturas-f13/arqueoastronomia-t2342.htm, http://www.circulosiniestro.com/ond/, http://nebulafabula.blogspot.com/2009_04_26_archive.html
Plagiado (1ª parte) por Martín Noe Lopez Valenzuela (Edusa_Vision) / Wicca en http://www.geocities.com/martinoe/calendario.html
Summary: Prehistoric astronomical
calendar/Dates of situations. Martin-Cano affirms that the 22 dates
of the sagradas holidays, conserved by the Christian religion were
fixed 5,300 years ago.
SITUACIONES ESTELARES DE LOS 22 DÍAS DE FIESTA FIJADOS HACE 5.300 AÑOS Y FENÓMENOS COINCIDENTES . Índice
1ª parte
OBJETIVO
El objetivo de nuestra comunicación a las VII
Jornadas Astronómicas del Planetari de Castelló es
exponer las conclusiones de nuestras investigaciones
interdisciplinares durante siete años, que nos han llevado a
descifrar:
Algunas consideraciones
Hoy día es generalizado creer que los primeros
astrónomos que observaron los cuerpos celestes y llegaron a
conclusiones "científicas" fueron los Sacerdotes sumerios de
la civilización estatal patriarcal mesopotama, que a partir
del III milenio adne inventaron un calendario zodiacal, que constaba
de doce meses lunares, tiempo en el que el sol recorre de forma
aparente los doce signos zodiacales por la eclíptica en su
viaje anual. Y cada signo correspondía a un mes lunar en que
dividieron el año, más otro mes que intercalaban cuando
era preciso, debido al desfase de considerar el año de 360
días.
Pero antes de que en tiempos históricos estos
Sacerdotes varones observaran y registraran las diferentes posiciones
de los astros en el cielo, en Caldea habitaban primitivamente otros
pueblos, de quienes existe evidencia que tenían conocimientos
anteriores muy precisos y nada de rudimentarios, que
compartían y extendieron a otros pueblos de numerosas regiones
distintas: tanto en astronomía, como en agricultura,
metalurgia, escritura y otros numerosos progresos
técnicos.
Y mientras los conocimientos oficiales de Mesopotamia en
Astronomía era los del calendario zodiacal y los planetas, que
pasaron al mundo oficial de Egipto y a Grecia, en ciertos
núcleos se siguió conservando de forma paralela y
secreta otros conocimientos superiores: los astronómicos
asociados a fenómenos.
OBSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
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En realidad los
primeros que observarían "científicamente" los cuerpos
celestes que sobresalían en el cielo en diferentes
épocas, serían nuestros ancestros del
Paleolítico hace más de 40.000 años (son los
primeros de los que queda evidencia artística), personas que
se alimentaban de la recolección de vegetales, frutos,
semillas, cereales, bayas, miel... y la caza de animales
herbívoros. Y por tanto necesitaban conocer, por un lado el
orden de las estaciones y el de las constelaciones cíclicas y
por otro los fenómenos característicos de cada
estación, fenómenos cíclicos a lo largo del
año (lluvias, vientos, calor, helada...), ya que este
conocimiento era necesario para saber si el alimento sería
abundante o no, ya que el crecimiento de los vegetales y de los
frutos dependía de la presencia esperada de los
fenómenos cíclicos. Y alimentos vegetales de los que se
alimentaban directamente al recolectarlos, o era la dieta de los
animales herbívoros cazados, de los que también
dependían.
Y posteriormente en el Neolítico, que
empezó en el año 10000 adne, tal observación
astronómica y climática sería llevada a cabo por
personas dedicadas a la agricultura para conocer los fenómenos
cíclicos de cada estación, de los que dependía
la germinación de la semilla y el crecimiento de la
vegetación, ya que este conocimiento era necesario para saber
el momento adecuado para la siembra, si estaba cercana la
recolección, o la helada, o la canícula, etc. Y sobre
todo tal observación también sería realizada por
las Sacerdotisas encargadas de dirigir los rituales a la Diosa Madre,
ya que esperaban de forma mágica convencerla de que asegurara
la presencia cíclica de los fenómenos de los que
dependía la cosecha.
Agricultoras y Sacerdotisas
Y sólo eran mujeres las agricultoras y las
Sacerdotisas encargadas de tales menesteres, porque así lo
evidencia la Arqueología: desde el nacimiento del arte en el
Paleolítico y hasta la Edad del Bronce, entre las figuras
antropomorfas sólo aparecen imágenes femeninas. En
palabras de Campbell (1991, 241): "la Diosa es la única divinidad
visualizada en aquel entonces.".
Y Atienza reitera [1991, 392 (112)]: "Las primeras manifestaciones de
carácter claramente religioso que se conocen, procedentes de
aquellas remotas edades, tienden a la divinización de un
elemento generador femenino primordial, representado por vulvas
más o menos esquematizadas y por figuras femeninas de
atributos sexuales extremadamente marcados: pechos, caderas y
órganos externos."
Manifiesta Pomeroy en (1987, 96O): "Los cultos femeninos eran
supervivencias de un período matriarcal cuando toda la
religión estaba en manos de mujeres."
Incluso a principios de época histórica,
todavía eran Sacerdotisas caldeas-sumerias las más
antiguas astrónomas que estaban interesadas en contemplar las
estrellas en Mesopotamia. Existe evidencia tanto arqueológica
como mítica y literaria, ya que según narra
Heródoto / Herodoto del siglo V adne, pasaban la noche junto a
una mesa de oro mientras contemplaban las estrellas en la
cúspide del Templo / observatorio astronómico
Khorsabad, situado encima de la última torre del zigurat.
En palabras de Sureda (1987, 304):"Según Herodoto, en la
cúspide del zigurat se disponía un lecho para que el
dios copulase con la sacerdotisa. Para el historiador griego Diodoro
Sículo, que vivió en el siglo I a. J.C., en estos
templos «los caldeos hacían sus observaciones de las
estrellas, cuyas apariciones o desapariciones podían ser
seguidas cuidadosamente gracias a la altura de la
construcción»."
Es obvio que la interpretación de Herodoto sobre
el hecho de que la Sacerdotisa-astrónoma de Mesopotamia,
pasase la noche en una cama junto a una mesa de oro en lo alto de la
torre "... para que
el dios copulase con la sacerdotisa.", está ya condicionada por los valores
dominantes de la sociedad patriarcal machista griega, de su momento
histórico, en la que "los varones ejercían el papel
preponderante".
Así que Herodoto proyecta sobre la etapa anterior
matriarcal de Mesopotamia, la visión desprestigiadora
patriarcal, por lo que la Sacerdotisa sólo podría
ejercer una conducta estereotipada "adecuada a su sexo" como
"copular", pero no observar los astros, ya que en el patriarcado esta
función era ya asignada de forma estereotipada a los varones.
[Herodoto en este caso usa de la misma estrategia de
descrédito que la usada por los defensores de la
religión cristiana, cuando decidieron dominar por el terror en
occidente y quisieron imponer, tanto el monoteísmo Divino
masculino, como sus exclusivos representantes masculinos: varones
Sacerdotes. Entonces, para desacreditar a sus competidoras,
importantes y poderosas Sacerdotisas, representantes de las Diosas de
religiones ancestrales, adoradas en amplias regiones antes de que
fueran cristianas, y para compensar su prestigio y su poder en la
sociedad, las depreciaban: "...bajo el aspecto despreciativo de
brujas." (Markale:
1989, 185) y les adjudicaban prácticas horribles como "copular
con el diablo". Cuando, en realidad, las Sacerdotisas, adoradoras de
una Divinidad femenina, celebraban ceremonias y bailes nocturnos
alrededor de hogueras en los campos, con la verdadera finalidad de
¡hacer aumentar
la temperatura y evitar que la helada destruyese los nuevos brotes,
futuros frutos!. Y
solo eso era lo que hacían en los ¡desprestigiados
Aquelarres del 1 de mayo de "La Noche de Walpurgis" en honor de la
Diosa Waldburga / Waldborg!].
Mientras que la afirmación de Diodoro
Sículo "en
estos templos «los caldeos hacían sus observaciones de
las estrellas..."
sería una interpretación correcta, pero también
machista, dado que la observación de las estrellas, por parte
de "los caldeos" implica que considera que eran Sacerdotes varones
los que observaban las estrellas mientras las Sacerdotisas "copulaban
con el Dios", y elimina por tanto la posibilidad de que las
Sacerdotisas fueran también astrónomas, que en lo alto
del zigurat pasasen la noche observando las estrellas.
Pero existen pruebas que corroboran que algunas de estas
Sacerdotisas aún practicaban la observación de las
estrellas en el año 2100 adne, en el Templo Dilmun
(considerado el edificio más antiguo del mundo) de la Gran
Diosa Madre Ninchursag, de la ciudad Sumeria de Ur / hoy Tell
Muqqayyar, situado encima de la última torre del zigurat de
ocho torres. Lugar junto al llamado "Palacio de la Sacerdotisa",
centro de la vida económica y religiosa en aquel
entonces.
De manera que, según múltiples evidencias,
serían mujeres desde el Paleolítico, primero como
recolectoras y después en el Neolítico como
agricultoras y Sacerdotisas, las más arcaicas personas que
encontraron y asociaron las constelaciones en determinadas posiciones
con fenómenos.
Y estos conocimientos en manos femeninas fueron
mantenidos en manos femeninas de forma secreta (el castigo por
difundir la doctrina secreta de la religión Mistérica
era el descuartizamiento, como se narra le ocurrió a la
Sacerdotisa corintia Melisa (Enciclopedia U., Tomo 54, 1988: 454).
Corrobora que lo mantuvieron a lo largo de los siglos,
el hecho de que, tanto:
Reflejan de manera metafórica (formal, funcional,
semántica...), tanto:
Como pretendemos demostrar con algunos argumentos que
corroboran nuestra hipótesis.
CONSTELACIONES
Desde la más remota antigüedad las
agrupaciones estelares fueron bautizadas con nombres que aluden a
figuras: antropozoomorfas / Quiméricas, humanas,
animalísticas, vegetales, de fenómenos, o de objetos, o
signos geométricos.
Y de manera coincidente son los mismos en muchas
civilizaciones muy alejadas entre sí, sin que se crea tuvieran
contactos entre las mismas.
A este propósito afirman Menzel y Pasachoff en
(1990, 138): "Textos
cuneiformes y artefactos procedentes de la civilización del
valle del Éufrates sugieren que el león, el toro y el
escorpión estaban ya asociados a constelaciones en el
año 4000 antes de Cristo. Muchos estudiosos se han visto
intrigados por el hecho de que existe cierta semejanza entre los
nombres otorgados a las constelaciones por civilizaciones separadas
por grandes distancias."
Nuestra hipótesis es que algunas constelaciones
fueron bautizadas ya en la Prehistoria, al menos hace 40.000
años. Y con las emigraciones, el conocimiento del nombre de
algunas constelaciones fueron extendidos por todo el universo.
Richard Rudgley piensa de forma similar a la nuestra. Él pone el ejemplo de la constelación de Las Pléyadas que ha sido considerada como siete Hermanas por las mitologías de numerosos continentes, incluidas las culturas de Oceanía -que dejaron de tener contacto con el resto y por supuestísimo con las culturas del Mediterráneo esos miles de años-, por lo que deduce que el conocimiento de esta constelación se originó en regiones del viejo mundo en época prehistórica y se propagó al resto del universo. (Ampliamos en nuestra URL: http://galeon.com/culturaarcaica/inter.htm).
Y aunque hoy día se piensa que la
asociación de cada agrupación estelar: con la figura
humana, o animalística, o de fenómeno, o de objeto, o
signo geométrico, que la representaba y con que había
sido bautizada, era arbitraria, nuestras investigaciones nos hace
afirmar de forma rotunda que no es así.
Al estudiar los atributos asociados, así como los
mitos heredados y los fenómenos arcaicos coincidentes con
determinada posición de cada constelación, hemos
observado la existencia de una relación.
SITUACIONES ESTELARES ASOCIADOS A FENÓMENOS
Nuestra propuesta es que, fue en la Prehistoria, cuando
nuestros ancestros, al observar que:
Entonces decidieron asociar precisas situaciones
vespertinas o matutinas con fenómenos, dada esta
simultaneidad, en 22 días de fiesta, en los que se
centralizaba los ortos y ocasos de las constelaciones entonces
conocidas.
De manera que asociaron precisas situaciones estelares,
con precisos fenómenos naturales (que habían observado
se presentaban de forma ordenada y cíclica a lo largo del
año), como una regla mnemotécnica. Mientras denominaban
a las estrellas y a los diferentes grupos estelares de esas precisas
situaciones estelares, con figuras de animales, humanas, objetos,
geométricos... con nombres no arbitrarios y los asociaban a
mitos y a fenómenos que los recordaban de alguna forma.
Con estas asociaciones constelaciones-fenómenos, bastaba mirar al cielo del
atardecer y al amanecer, para saber el momento del año en que
se encontraban y si estaba cercano el tiempo de la lluvia, o de la
sequía, o de la recolección de frutos... Así que
las diferentes posiciones de las constelaciones en esos 22
días de fiesta, les anunciaba los diferentes fenómenos
meteorológicos cíclicos que se esperaban con bastante
probabilidad, y por tanto les servían para prever el clima que
se esperaba en cualquier momento.
RELIGIÓN AGRÍCOLA
Y a la par también pensaron que las distintas
constelaciones estaban animadas por la Madre Naturaleza / Principio
femenino / Diosa Madre / Gran Diosa lunar (la única adorada en
la Prehistoria), que asumía diferentes personalidades /
máscaras al animar las constelaciones y ejercía
diferentes funciones / enviaba diferentes fenómenos. Y
según las posiciones de las constelaciones los centralizaron
en 22 días de fiesta.
Así que la Diosa Madre que (creían)
animaba las constelaciones, era la responsable que también
enviase los fenómenos que acompañaban en sus 22
posiciones determinadas, y que regulaban el crecimiento de la
vegetación a lo largo del año. Lo que dio origen a la
más antigua religión matriarcal que inventó la
humanidad.
Los fenómenos se fijaron como benéficos o
maléficos, deseados en un caso o peligrosos en otro. Por lo
que era necesario saber su aparición con antelación
para estar preparados y tomar medidas para protegerse de sus efectos
indeseados.
A la vez, inspirados en las constelaciones con nombres
no arbitrarios y los fenómenos asociados a precisas
situaciones centralizadas en 22 determinados días de fiesta,
inventaron los rituales de los festivales agrícolas con
fundamento astronómico desde la Prehistoria.
El origen estaría en que en sus observaciones
meticulosas, habían observado que la aparición de los
fenómenos cíclicos (que había asociado de forma
estadística a cada uno de esos determinados 22 días de
fiesta), no era fiable al 100 %. De forma que para que la Madre
Naturaleza no hiciera tonterías y tuviese un comportamiento
regular y esperado, inventaron los rituales y sacrificios a celebrar
en esos determinados 22 días de fiesta, con los que
(creían) la obligarían a que cumpliese con las leyes
que había ordenado y enviase los fenómenos de cada
situación estelar, según sus previsiones.
Religión matriarcal que puso la base para
diferentes formas de religiosidad practicadas por la humanidad. Y
tanto las religiones primitivas: animismo, fetichismo como la
religión agrícola neolítica, las
agrícolas Mistéricas y la agrícola cristiana,
son religiones agrícolas que comparten características
que corroboran su parentesco. Así narran leyendas de seres
(semilla) que mueren y resucitan (vegetación) gracias a la
Madre Salvadora que llora (lluvias), y esa es la historia de la
agricultura maternal, desde que se siembra hasta que se recogen los
frutos alimenticios.
De forma que en principio, exclusivamente la antigua
Gran Diosa / la Madre Naturaleza era invocada por sus representantes
(exclusivamente mujeres Sacerdotisas), sus personificaciones en la
Tierra, para que enviase los fenómenos favorecedores del
crecimiento de la vegetación, como alimento básico
humano, así como para que los animales susceptibles de ser
cazados (herbívoros), engordasen y se multiplicasen.
Con el desarrollo de los panteones, diversificaron cada
aspecto de la Madre Naturaleza y lo hicieron personificar por
diferentes Heroínas / Diosas o Héroes / Dioses con
nombres diferentes, que concretizaban las distintas facetas de la
antigua Gran Diosa. Y a la par surgieron los primeros y más
antiguos Sacerdotes varones, que en los más arcaicos mitos
religiosos, se castraban para representar en la tierra al paredro
Divino de la Diosa que sufría la castración al sufrir
un accidente, o se autolisiaba / autocastraba / se convertía
en eunuco, o era impotente, o sus genitales se los comía un
pez... como: Atis, Adonis, Eshmund, Osiris, Combabo, Pwyll, Pelles,
El / Elkersunisa, Dumuzi / Duzi, Tammuz...
Fundamento de ceremonias: finalidad astronómica
Y éste es el fundamento de las ceremonias
celebradas en los días de fiesta desde su "fijación":
bailes, cantos de himnos, sacrificios, luchas de Fertilidad y otros
ritos: tenían finalidad astronómica.
Con los diferentes ritos pretendían asegurar
mágicamente que las constelaciones estuvieran en las
diferentes situaciones estelares esperadas en cada uno de esos 22
días festivos. Y con ello propiciar que la Diosa que estaba al
frente del mundo, enviase los fenómenos atmosféricos
coincidentes, pero que tenían una aparición
estadística probable, que marcaban las diferentes etapas del
crecimiento de la vegetación. O solicitaban protección
contra efectos nocivos.
Un comentario de Donovan en (1988, 37) de los Sacerdotes
egipcios (herederos de un saber milenario) corrobora la finalidad
astronómica de sus ritos, según nuestra
hipótesis: "Sólo los Sacerdotes tenían un
conocimiento rudimentario de la astronomía que les
decía que cuando el astro estaba en determinada
posición en el cielo, venía la época de las
crecidas del Nilo, y que en esa época, sus encantamientos
mágicos serían eficaces."
Y con igual fin las obras de arte: tanto esculturas
llevadas encima o acompañando a los muertos, o los grabados en
estelas a la intemperie o los glifos en el suelo, o las pinturas o
grabados de abrigos sobre barrancos, en cuevas profundas,
tenían finalidad astronómica, con las que se imploraba
a la Madre Naturaleza los diferentes fenómenos de los que
dependía el crecimiento de la vegetación (y
también la salud humana o animal, la resurrección de
los muertos, o se le pedían otros favores...).
a) Aclaraciones respecto a fechas y carácter no arbitrario de denominaciones de constelaciones
Hace varios miles de años el *levantamiento heliaco (orto matutino / orto
del astro que no difiere en más de una hora del orto del sol)
de la estrella Sirio de la constelación Can Mayor /
Canícula [llamada así por Horacio, Blánquez,
Tomo 1 (1985, 280)] / Perra / Erigoneus Canis [Blánquez, Tomo
I (1985, 589)] (conocida actualmente como Perro Mayor, considerada
que fue introducida por Tolomeo, pero de la que existe evidencias
artísticas muy anteriores), tenía lugar en el solsticio
de verano, el día de fiesta del 21 de junio y era coincidente
con el fenómeno de la canícula, que pone de manifiesto
que el nombre de Can Mayor / Canícula con que fue bautizada en
cierto momento, no era arbitrario entonces.
*(El levantamiento de un astro o
constelación se refiere al hecho de que surge / se levanta /
aparece / sale. Y eso ocurre siempre por el este. También se
dice se produce el "orto". Mientras que el ocaso de un astro, se
refiere a su puesta / desaparición y eso ocurre siempre por el
oeste.
Cuando se dice orto u ocaso heliaco de un astro, se
refiere a que su aparición u ocaso, no difieren en más
de una hora del correspondiente al sol. Es decir que bien sale / se
levanta al amanecer, antes del sol. O bien que se va al ocaso / se
pone al atardecer, después del sol).
La idea de la no arbitrariedad del nombre de la
constelación Can Mayor / Canícula (ya que se asocia
determinada posición de la constelación, con el
fenómeno de la canícula / los calores caniculares que
hacían acto de presencia cuando hacía su
aparición en el solsticio de verano), la vemos corroborada en
diferentes fuentes.
Así vinculan su salida heliaca en el solsticio de
verano, los enciclopedistas de la Enciclopedia U., Tomo 43 (1988,
1066): "Era estrella
de gran importancia en la antigüedad, por coincidir su salida heliaca con el solsticio
de verano y anunciar la
crecida próxima del Nilo". Y dicen los enciclopedistas de la voz
calendario en (1988, 727): "Sotis ó (sic) Sirio, por su salida heliaca que hace algunas decenas
de siglos coincidía con el solsticio de verano, indicaba la crecida del
Nilo."
También podemos comprobar que el astrónomo
Joachim Herrmann (1986, 148) afirma que tenía la estrella
Sirio de la constelación Can Mayor / Canícula:
"su primera salida,
es decir su reaparición como estrella visible en el cielo de
la mañana después de su período de
invisibilidad, coincidía hace 1000 o 2000 años con los días más
calurosos. De ahí proviene el calificativo de
«días perros». Sin embargo, debido a la
*precesión del eje terrestre,
actualmente reaparece Sirio en el cielo matutino a principios de
septiembre."
*[Precesión de los equinoccios. Leemos
en la voz precesión de la Enciclopedia U., Tomo 46 (1988,
1341): "Denomínase de tal manera un movimiento
del polo terrestre, en virtud del cual gira alrededor de la
eclíptica dando una vuelta completa en unos 26000
años." (...)
"En
virtud de este movimiento, los signos zodiacales y las constelaciones
se corren relativamente entre sí. Así el equinoccio
vernal ó (sic) de primavera que tomó el nombre de la
constelación Aries, no se halla ahora en ella, sino en Piscis,
constelación que abandonará para entrar en Acuario,
etc. Y la estrella polar hoy cercana al polo de la Tierra
dejará de serlo cediendo el puesto á (sic) la Wega ó (sic) a Lyrae el año 13600, como
á
(sic) su vez ocupa
ahora el lugar que a Draconis tenía el año 2700 a. de
J. C., en la cual los chinos la observaban como estrella
polar."]
[O sea que tanto el astrónomo Herrmann como los
enciclopedistas de Enciclopedia U., hablan de que en un momento
determinado se produjo el orto matutino de Sirio coincidente con el
solsticio de verano. Pero el primero le da una antigüedad
de "1000 o 2000
años" y los
otros consideran que tal evento estelar tenía lugar
"hace algunas
decenas de siglos".
Hoy en noviembre del 2002, que hemos descubierto por fin que tal
hecho sólo pudo ocurrir en el año 3300 adne, no
comprendemos que en un caso cometían un error y en otro fueran
imprecisos.
Para quienes entienden que Herrmann pretende decir que
hace 1.000 o 2.000 años el orto matutino de Sirio
coincidía con los días más calurosos (y no que
era coincidente con el solsticio de verano), tampoco es verdad tal
como está expresado. Sólo coincidieron los días
más calurosos con el orto de Sirio desde hace 5.300
años y hasta hace 1.765 años, o sea hasta el año
237 dne. Desde que el orto de Sirio se produjo en el solsticio de
verano hace 5.300 años en el 21 de junio, hasta que se produjo
50 días después (por lo de 50 días perros que
forman la canícula, que es lo que se entiende por los
días más calurosos, los días perros, los
días caniculares, los 50 perros de la Diosa Artemisa que se
comen a Acteón). Y eso se produjo el 12 de agosto del
año 237 dne.
Así que tampoco es verdad el que se interprete de
forma parcial lo dicho por Herrmann, como que el orto matutino de
Sirio "coincidía hace 1000 o 2000 años
con los días más calurosos", ya que sólo había coincidido
con los días más calurosos desde hace 5.300 años
hasta el año 237 dne.
Por lo que lo deducimos que Herrmann quería decir
lo que nosotros interpretamos: el orto matutino de Sirio se
producía en el solsticio de verano y entonces "coincidía hace 1000 o 2000
años con los días más calurosos". De todas formas está
implícito en la cita de Ward Rutherford en (1994, 126) cuando
dice, en relación a la Diosa cazadora Artemis que
provocó la muerte a Acteón con sus 50 perros:
"El
«cumpleaños» de artemis y el de su alter ego romana,
Diana, era el solsticio de verano y ambas son diosas de la caza."
Si era Diosa de la
caza y su 50 perros se comían a Acteón y su
cumpleaños era en el solsticio de verano, y ella personifica
la estrella abrasadora Sirio de la constelación Can Mayor /
Canícula, pues está concretizando que su "nacimiento"
(celebrado en su cumpleaños) tenía lugar el 21 de
junio, cuando se dio el solsticio de verano (y esa coincidencia
sólo se dio en el año 5.300 adne).
¿Qué razón existía para que
Herrmann no se molestase en comprobar que lo decía era falso,
tanto interpretado como que se diese el orto matutino de Sirio en el
solsticio de verano hace 1.000 o 2.000 años. Como que
coincidiese hace 1.000 o 2.000 años los días más
calurosos con el orto matutino de Sirio?. No lo sabemos. ¿Y por
qué razón los enciclopedistas decidieron ser imprecisos
al decir "algunas
decenas de años".
Pero hay algo incuestionable: si algunos les hubieran
encontrado la trascendencia que tiene el dato: "hace 5.300
años el orto de Sirio de la constelación
Canícula, se producía en el solsticio de verano,
coincidiendo con la canícula", no hubieran mostrado
imprecisión, ni hubieran cometido errores. Pero es obvio que
ni los enciclopedistas ni Herrmann entendieron qué se
podía sacar en conclusión de ello. Nosotros hemos visto
que este hecho no es intranscendente, sino que pone de manifiesto la
no arbitrariedad de muchos nombres de constelaciones. De forma que se
da un vuelco a la concepción tradicional: no fueron bautizadas
al azar, sino porque, cuando fueron bautizadas, se inspiraron en los
fenómenos meteorológicos coincidentes con cierta
posición de la constelación.]
Es decir que hace más de 5 mil años era
simultánea el orto de la estrella Sirio de la
constelación Canícula en el solsticio de verano, con el
fenómeno de la canícula / el tiempo de perros / el
tiempo en que hacía acto de presencia ciertas enfermedades
debidas al calor y sincrónico con la destrucción de la
vegetación y los frutos (concretizado en el mito de la muerte
de Acteón, personificación de la vegetación),
que se abrasaba con la llegada del calor.
Asimismo lo aseguran los enciclopedistas del Tomo 2
(1988, 511) cuando manifiestan: "Es probable que Acteón representara en
la mitología el emblema de la naturaleza marchita en la
época canicular, y los 50 perros los cincuenta días de
la canícula."
También lo ratifica Ward Rutherford en (1994,
126) cuando dice, en relación a la Diosa cazadora Artemis que
provocó la muerte a Acteón con sus 50 perros:
"El
«cumpleaños» de artemis y el de su alter ego romana,
Diana, era el solsticio de verano y ambas son diosas de la
caza." Y más
adelante los enciclopedistas explicitan: "El nombre canis de la constelación
fué
(sic) el origen de
la voz canícula para designar los ardores del
verano."
Todas estas explicaciones fortalecen nuestra
hipótesis que considera que existe una vinculación
entre el nombre de algunas constelaciones, con los fenómenos
coincidentes con cierta posición cuando fueron bautizadas. O
sea que al menos no existió arbitrariedad en el nombre de esta
constelación Can Mayor / Canícula cuando se
decidió llamarla así, porque su orto matutino estaba
asociada al fenómeno que indica metafóricamente y
semánticamente aún hoy día, la expresión
tiempo de "perros" / "canícula".
Podemos comprobar en el Planisferio de AYALA [Por cierto el planisferio fue inventado por
la griega Hipatia, nacida en Alejandría el siglo IV dne.
De ella leemos en GREENMAN_92553 (2003): Victimas de la Fe Cristiana.
http://www.angelfire.com/ar3/cristianismo/victimas/paganos.html:
"...
diseñó el astrolabio plano e inventó aparatos
como el idómetro, el destilador de agua y
el
planisferio."] que tal hecho arcaico MATUTINO
quedaría marcado a las 8 de la mañana del 21 de junio
del Planisferio y que corresponde a la situación estelar del
orto de Sirio que estaría señalado en el Planisferio
para un 5 de septiembre actual a las 3 de la mañana (75
días = 5 horas). Si hacemos unas marcas en tales horas del
disco giratorio del Planisferio, podremos ver otros hechos matutinos
de forma centralizada para diferentes días del
calendario.
[Hemos elegido 75
días de desfase entre la fecha en que se produjo el evento
estelar del orto heliaco de la estrella Sirio de la
constelación Can Mayor, dado que Sirio aparecía hace
miles de años el 21 de junio: "..., por coincidir su salida heliaca con el
solsticio de verano..." (Enciclopedia U., Tomo 43: 1988, 1067) y el
del orto heliaco de hoy día el 5 de septiembre,
basándonos en las afirmaciones de dos fuentes, que dicen que
se produce (y entendemos que ocurre para latitudes comprendidas entre
30º y 50º), uno en septiembre y otro en agosto. Afirma
Herrmann en (1990, 148): "Sin embargo, debido a la precesión del
eje terrestre, actualmente Sirio reaparece en el cielo matutino a
principios de septiembre." Y los enciclopedistas del Tomo 43 (1988,
1067) consideran que: "hoy Sirio tiene su salida heliaca (antes del
Sol) después del solsticio de verano hacia fin de
Agosto."
Si contamos desde el 21 de junio a final de agosto, hay
71 días de desfase entre las fechas en que se produce el mismo
evento estelar separado varios milenios. Y si contamos hasta primeros
de septiembre, podíamos sumarles otros días más,
y resultaría 75 días de desfase. Dado que al hacer la
correspondencia entre las situaciones estelares de días
festivos de hace varios milenios y las actuales, y al hacer varias
comprobaciones, las fechas que nos resultaban más conocidas,
-ya que son las conservadas por el calendario cristiano festivo-,
eran las que estaban desfasadas 75 días en vez de 71, elegimos
75 días de desfase entre las fechas en que ocurrían los
acontecimientos estelares de hace varios milenios y los actuales, en
vez de 71.
Esta correspondencia: levantamiento heliaco de Sirio en
el solsticio de verano, el 21 de junio de hace varios miles de
años que hacemos corresponder con lo que vendría
indicado hoy a las 3 de la mañana de 5 de septiembre en
nuestro Planisferio de Ayala, es el pivote sobre el que gira nuestro
trabajo. Se nos dirá que en realidad, el sol surge el 5 de
septiembre actual (del año 2002), alrededor de las 6 de la
mañana para una latitud de 40 grados. Pero le hemos dado el
valor horario de las 3 porque es el que corresponde a ese día
en el Planisferio de Ayala. Imaginamos que debe de haber
incongruencias respecto a lo que se observa en el Planisferio de
Ayala y otros sistemas más sofisticados, por diversas razones.
En el Planisferio de Ayala las horas están marcadas, resultado
de dividir el borde externo en 24 sectores iguales y pretende
señalar la hora solar. Mientras que en otros sistemas de
observación celeste más sofisticados, usan el horario
oficial, que está desfasado 2 o 3 horas respecto al solar,
diferente en invierno o en verano. Lo importante es que la marca en
las 3 horas en nuestro Planisferio de Ayala, nos indica de forma
centralizada los ortos heliacos de diferentes astros o constelaciones
para hoy día (orto del astro que se produce casi una hora
antes que la salida del sol), independientemente de que la hora
oficial de salida del sol sea las 5 o las 6 de la mañana,
dependiente de la latitud y de la estación del año:
diferente en invierno del verano).
De forma que si existen disonancias horarias entre
diferentes sistemas de observación. Y si en nuestro
Planisferio el orto heliaco de Sirio, anunciando el solsticio de
verano hace varios miles de años, viene marcado a las 8 de la
mañana, en vez de a la hora que le debería corresponder
antes de la salida del sol de hace varios miles de años, pone
de relieve que las incongruencias que aparecen, no son tales,
sólo que está construido para el horario solar el siglo
XX.
También queremos explicar el porqué, si
algunos pretenden mirar con un sistema de observación
astronómico sofisticado, la situación estelar del 21 de
junio para hace 2 o 3 miles de años, cuando nuestras fuentes
afirman que se producía el orto helíaco de Sirio en el
solsticio de verano, coincidente con la canícula,
encontrarán que no se cumple lo esperado. El problema es que
no sabíamos exactamente cuántos miles de años
hace que ocurrió tal hecho (y que nosotros habíamos
"cuantificado" como un desfase de 75 días entre ambos eventos
astronómicos), ya que las fuentes son imprecisas y no se
habían molestado en aplicar una sencilla regla de tres basados
en la precesión. En noviembre de 2002 ya sabemos que ese
acontecimiento estelar tuvo lugar en el año 3300 adne
(ampliamos más adelante).
Otro error estaría en considerar que entre la
fecha del 21 de junio de hace 2 o 3 miles de años, y la fecha
del 21 de junio actual, han pasado nº de milenios x 1000 x 365
días. Y eso no es cierto por ejemplo, si ese 21 de junio
corresponde al del calendario de Mesopotamia, cuando estaba vigente
el calendario zodiacal y se partía de un año de 360
días. Entonces el calendario no estaba ajustado con las
estaciones, según de De Hita en (1999): "El primitivo calendario
babilónico fue del tipo lunar. Al principio, el año
babilónico estaba constituido por 12 meses de 30 días,
es decir, que tenía casi 5 días y 1/4 menos. Al cabo de
algunos años, el «mes de arar», por ejemplo, no se
ajustaba a tal faena agrícola. Posteriormente se acortaron
algunos meses para acomodar más exactamente el calendario a la
aparición regular de la Luna nueva. Esta medida
desajustó aún más el calendario con las
estaciones. Los babilonios resolvieron posteriormente esta dificultad
intercalando un nuevo mes de acuerdo con un ciclo
determinado."
Si ese 21 de junio correspondía al calendario de
hace unos 3 milenios, cuando estaba vigente el calendario romano
primitivo, también induciría a error. De él
afirma De Hita en (1999): "El original calendario romano, introducido
hacia el siglo VII a.C., tenía 10 meses con 304 días en
un año que comenzaba en Marzo."...
"El calendario que los romanos utilizaban en los
primeros tiempos era un calendario lunisolar parecido al empleado por
los griegos. A partir de la modificación efectuada durante el
reinado de Numa Pompilio, el año romano estaba compuesto de 12
meses lunares, algunos de cuyos nombres se emplean todavía:
Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quintilis, Sextilis, September,
October, November, December, Ianuarius y Februarius."
Y si ese 21 de junio correspondía al calendario
juliano, hace 2 milenios, tampoco verían que el evento estelar
del orto heliaco de Sirio se producía en esa fecha concreta.
Este calendario, en palabras De Hita en (1999): "Julio César
estableció este nuevo calendario, que entró en vigor el
1 de enero del año 45 a. de J.C., un año antes de morir
asesinado."
Así que difícilmente, los que pretendan
mirar un sofisticado planisferio para la fecha del 21 de junio de
hace varios miles de años, encontrarán que se cumple el
orto heliaco de Sirio, ya que entonces no tendrían en cuenta
los añadidos de meses por los autores de calendarios
posteriores, para corregir los retrasos acumulados del calendario
romano primitivo y ajustarlos al año trópico. Si
quieren saber qué día correspondía en realidad,
tendrán que hacerlo al revés: primero buscar el hecho
astronómico y ver qué día ocurría en
realidad.
Pero en nuestro trabajo no nos interesaba tanto saber
exactamente qué día ocurría el orto heliaco de
Sirio de Can Mayor / Canícula hace 2 o 3 mil años, sino
que la trascendencia estaba en la constatación de que cuando
fue denominada así, no fue con carácter arbitrario, ya
que entonces era coincidente con el fenómeno
meteorológico al que alude semánticamente la
expresión la canícula / el tiempo de perros. De lo que
se deduce que el nombre de la constelación estaba relacionado
con el fenómeno coincidente con una de sus posiciones.
(El 31 de octubre del 2002, gracias a las reflexiones de
R. (2002e) nos hemos dado cuenta de que el milenio en que
tendrían que haber ocurrido los diferentes eventos
astronómicos, con un desfase de 75 días respecto a los
actuales, debió ser en el IV milenio adne (año 3300
adne). Por lo que hace 5.300 años tuvo que haber sido
"bautizada" la constelación Canícula, según la
información que recogen los enciclopedistas del Tomo 2 (1988,
511). Porque sólo entonces, en el solsticio de verano, el 21
de junio, era coincidente el orto heliaco de Sirio de la
constelación Canícula, con el fenómeno al que
hace alusión el nombre: la canícula / el tiempo de
perros / los ardores del verano. Ampliamos en nuestra
aclaración d)].
El orto de Can Mayor / situación estelar
VESPERTINA estaría señalado a las 20,30 horas del
actual 5 de diciembre y quedaría marcado a la 1,30 del 21 de
septiembre arcaico (75 días = 5 horas). Si hacemos
también otras marcas en tales horas en el disco giratorio del
Planisferio, podremos ver otros hechos vespertinos de forma
centralizada para otros días del calendario.
Teniendo fijadas en el disco giratorio del Planisferio
de Ayala, las horas para cualquier situación estelar
vespertina: la actual y la de hace más de 2.000 años,
podemos saber la fecha en que ocurría la situación
estelar vespertina del orto de la estrella Espiga de la
constelación Virgo: hoy tiene lugar a las 20,30 del 10 de
marzo actual y ocurría tal hecho a la 1,30 del 25 de diciembre
arcaico.
Curiosamente el 25 de diciembre era la fecha en la que
en diferentes regiones con religiones Mistéricas
agrícolas, de principios de época histórica, se
conmemoraba una fiesta que encerraba una metáfora
agrícola: el nacimiento de un bebé de Madre Virgen,
coincidente con la fiesta de la Recolección en la segunda
época agrícola, cuando tenía lugar la
recolección de espigas de cereales y la vendimia. Dado que ese
atardecer se producía el orto vespertino de las estrellas
Espiga y Vendimiadora de la constelación Virgo,
mostraría que los nombres con que fueron bautizados las
estrellas Espiga y Vendimiadora en su momento, tampoco fue con
carácter arbitrario, ya que los mismos aluden
semánticamente a la tarea que anunciaba en época
arcaica su orto vespertino: la recolección de espigas y la
vendimia. Y que eran conmemorados en las fiestas del 25 de diciembre,
cuando la Diosa Virgen daba a luz a sus hijos, metáfora de la
nueva cosecha de mieses y frutos = las estrellas Espiga o
Vendimiadora.
En este día de fiesta arcaico: 25 de diciembre,
se evidencia también lo que hemos visto para el 21 de junio:
ciertas posiciones de estrellas y de constelaciones, anunciaban
fenómenos con los que el estaban vinculados
semánticamente y relacionados con la historia de la
agricultura: muestras de que los nombres con que fueron bautizados,
fueron elegidos por su asociación con los fenómenos
coincidentes en determinada fecha de hace 5.300 años, no fue
de forma arbitraria, como se afirma en algunos libros de
divulgación astronómica.
b) Aclaraciones respecto a disonancias de constelaciones sincrónicas en la misma situación estelar
A veces hacemos afirmaciones en nuestra
exposición del tipo: en el atardecer de determinado día
de fiesta, aparecían al unísono sobre el horizonte
mirando al norte, diferentes constelaciones en la misma
situación estelar: unas yéndose al ocaso por el oeste y
otras surgiendo por el este. El hecho de dar valores
sincrónicos a constelaciones en situaciones estelares
arcaicas, que hoy día no lo están, se basa en que nos
avala el análisis de numerosas obras de arte que las
representan al unísono. Sin embargo al observar diversos
sistemas de observación astronómica actuales, no
aparecen esas constelaciones en idéntica situación
estelar.
Pero pensamos que si los artistas que realizaron las
obras de arte, las reflejaron al unísono, deben de existir
razones para ello. Y efectivamente existe una razón
importantísima: la precesión. Hoy algo se ha modificado
en la posición del planeta Tierra, por lo que ya no se ve lo
mismo que hace miles de años. Y así sabemos que la
estrella inmóvil alrededor de la cual parecía girar el
firmamento no siempre ha sido la actual estrella Polar. Hace unos
5.000 años la estrella Polar era la estrella alfa de la
constelación Dragón. En palabras de Cruz en (1990, 49):
"Alfa era ya
conocida por los árabes con el nombre de Thuban, "el
dragón", de donde toma nombre toda la constelación. En
el segundo milenio a. de C., cuando los marinos fenicios colonizaron
las costas mediterráneas, la Polar de entonces era esta
estrella. Su mínima distancia angular al Polo -sólo
diez minutos- se dió (sic) en el año 2.830 a. de C."
De forma que si nuestros ancestros reflejaron de forma
sincrónica, constelaciones en la misma situación
estelar que hoy no aparecen al unísono en sistemas de
observación astronómica actuales, se deben a la
precesión: cuando los artistas arcaicos las reflejaban,
estaban viéndolas en igual situación estelar.
Por ejemplo al mirar en el Planisferio de Ayala, no
aparece coincidente con el orto vespertino de Flecha, el ocaso de
Híadas. Pero dado la gran cantidad de ejemplos
artísticos que lo ejemplifican de forma sincrónica, le
hemos dado la misma fecha para la tal situación estelar
vespertina sincrónica.
También hemos dado las mismas fechas para las
posiciones de determinadas constelaciones, porque existen
astrónomos que así lo afirman. Por ejemplo en la fecha
en que se producía el evento estelar del ocaso vespertino de
Híadas, también estaba "fijado de forma
sincrónica" el ocaso de Orión, en coincidencia con el
orto de la constelación Flecha y el orto de la
constelación Escorpio. Sin embargo en nuestro Planisferio de
Ayala esa sincronía no es exacta. Pero dado que incluso
así lo aseguran algunos astrónomos, así lo hemos
fijado para época arcaica. Afirman Ridpath y Tirion
(1986,190): "En una
leyenda el jactancioso Orión es picado por un escorpión
que le produce la muerte, y ahora se sitúa en el firmamento de
modo que desaparece en tanto emerge la constelación
Scorpius." Por lo
que tal afirmación corroboraría el hecho de que el orto
de Escorpio era simultáneo con el ocaso de Orión hace
varios miles de años. Y a la vez pone de manifiesto que el
verdadero origen del mito de la muerte de Orión a causa de
Artemisa (y generalizando: el de muchos mitos), tenía una
razón astronómica.
Por lo que las disonancias entre hechos
astronómicos arcaicos y actuales es perfectamente compatible
con la precesión. Y también sería compatible
aún con otra explicación: posiblemente cuando "fijaron"
fechas con determinadas situaciones estelares mirando al norte,
veían el cielo norte desde una región situada
más al norte de Europa, diferente a la del Planisferio de
Ayala, que tiene fijo el horizonte en 40 grados latitud norte. Si
fijaron las constelaciones para las diferentes situaciones estelares
del horizonte norte de cada uno de los 22 días de fiesta, en
una región con una latitud a 50º, habrían tenido
la posibilidad de ver otras constelaciones y estrellas que a 40º
permanecían invisibles bajo el horizonte. (Hoy, 31 / 10 / 02,
hemos deducido que podría haber sido fijado en Mesopotamia,
situada a 35º de latitud y aproximadamente en el año 3300
adne).
c) Aclaraciones respecto a algunas incorrecciones que introducimos voluntariamente
Las obras de arte que aparecen en nuestros
artículos, la conectamos a determinadas situaciones estelares
y correspondientes a determinados días de fiestas, de las 22
fechas posibles, de las fijadas hace 5.300 años. En ellas
introducimos una incorrección, por dificultades expresivas,
por comodidad y para conseguir recordar cada una de las fechas
importantes del calendario prehistórico y su correspondiente
situación estelar.
De forma que cuando decimos que dos obras representan,
por ejemplo el 14 de febrero, pero una fue realizada hace 18 milenios
y otra hace 5 milenios, no somos precisas al decir que ambas reflejan
el 14 de febrero. Deberíamos decir: "reflejan el día de
fiesta que coincidía con la que tenía la misma
situación estelar correspondiente el atardecer del 14 de
febrero de hace 5 milenios". O sea que era día de fiesta el
día en que Híadas se iba al ocaso al atardecer, fijado
hace 5 milenios en el 14 de febrero. (En realidad, en este caso,
ambas escenas estarían separadas entre sí seis meses. Y
mientras la de hace 18.000 años reflejaría el evento
estelar vespertino de Híadas yéndose al ocaso el 15 de
agosto, al final del verano y antes del otoño, la obra de arte
de hace 5.300 años reflejaría el evento estelar
vespertino de Híadas yéndose al ocaso al final del
invierno y antes de la primavera: el 14 de febrero. Hoy el mismo
hecho astronómico de Híadas yéndose al ocaso
tiene lugar el atardecer del 1 de mayo).
Pero cometemos la imprecisión de considerar que
ambas correspondían al 14 de febrero como recurso expositivo,
porque aclararlo no nos añade nada a nuestra exposición
y porque nuestro interés no es saber la fecha que
tendría la situación estelar de Híadas
yéndose al ocaso al atardecer de hace 18.000 años o
5.000, sino el hecho de que se mantuvo la fiesta durante miles de
años cuando se producía tal situación estelar y
se reflejaba en obras de arte.
Obviamente lo que tratamos de mostrar es nuestra
hipótesis de que se mantenían desde la Prehistoria,
situaciones estelares reflejadas en obras de arte y con motivos que
aludían a constelaciones que aparecían de forma
sincrónica en determinadas situaciones estelares de cualquiera
de los 22 días de fiesta.
22 días de fiesta, con fechas como el: 14 de
febrero, 15 de agosto, 24 de junio, 25 de diciembre, 1 de mayo, 1 de
noviembre, 5 de enero... que curiosamente son las mismas fechas que
coinciden generalmente con las de los días de fiesta del
calendario cristiano. Pero las situaciones estelares de las fechas de
los días de fiesta heredadas por la religión cristiana,
están desfasadas dos meses y medio respecto a las situaciones
estelares que tenían lugar hace 5.300 años cuando
fueron fijadas.
Y este hecho trascendental es el que nos llevó al
descubrimiento de que las diferentes situaciones estelares eran las
que marcaban los días de fiesta desde la Prehistoria, teniendo
como razón de su elección precisamente el que era
entonces cuando "centralizaron" los diferentes hechos
astronómicos señalados.
Lo que corroboraría que las fechas de las fiestas
cristianas, que se celebran generalmente en las mismas fechas en que
se celebraban las fiestas paganas a las que sustituyen, cuando
coincidían con precisas situaciones de las constelaciones en
el cielo, tienen su origen en las fechas de los días de fiesta
prehistóricas. Pero dado que se celebran dos meses y medio
después respecto de los hechos astronómicos que
tenían lugar entonces, mostrarían al conservar las
fechas de celebración, el desconocimiento de los
mitólogos cristianos de su coincidencia con señalados
hechos astronómicos y su relación con la historia de la
agricultura, cuando tenían finalidad agrícola.
Por ejemplo: en el mito cristiano se narra que la Virgen
María, tras concebir a Jesús de manera virginal [Mateo
(1, 18)], dio nacimiento a su hijo Jesús. Y la iglesia
cristiana, pretende celebrar su concepción como si fuese un
ser real nueve meses antes de su nacimiento, que celebra en la fiesta
del 25 de diciembre actual (cuando ya no se produce el orto
vespertino de las estrellas Espiga y Vendimiadora de la
constelación Virgo, que era la situación
astronómica del día de fiesta en que se conmemoraba
hace miles de años y anunciaba la recolección de
espigas y vendimia). Pero el nacimiento de Jesús es una
metáfora religiosa que relata la culminación de la
historia de la agricultura, en el que Jesús, al igual que
Mitra, Buda, Horus, Carpo, Sida (granada), Misa y Libera (uva)...
protagonistas de otras religiones "paganas" = "agrícolas",
nace de una Madre Virgen un 25 de diciembre, igual que las figuras
similares simbólicas. Todos los bebés, protagonistas de
las otras religiones "paganas" = "agrícolas", se identifican
con el "fruto del vientre virginal" de la Virgen / de la Diosa, tras
haber sido semilla que por fin se convertían en fruto.
De manera que, a pesar de la pretensión de los
mitólogos cristianos que nos quieren hacer creer que el
nacimiento de Jesús es real y corresponde a un hecho
cronológico, lo único que hacen es una
manipulación de la narración metafórica en la
que se basan y toman en sentido literal lo que no es más que
un mito, similar al de las religiones precedentes: es la
culminación de la historia de la agricultura. Su nacimiento
imita el de otros seres que nacían en la época en que
se recolectaban los frutos de invierno.
Por lo que el origen de esta fiesta y la elección
de la fecha de celebración, así como otras fiestas
cristianas, son herederas de mitos y fechas festivas paganas, a las
que se les ha dado una envoltura con la doctrina cristiana, y
celebradas además desfasadas dos meses y medio después
de los hechos astronómicos con que eran anunciadas en
época arcaica: conservan los días de fiesta
prehistóricas, pero no los hechos astronómicos en que
se fundamentaban.
Asimismo los rituales de las fiestas cristianas, son
herederas de las paganas. Y se evidencia porque cobran plenamente
sentido al analizarlos bajo el punto de vista de que se inspiraban en
las constelaciones de las situaciones estelares de las fechas en que
se celebraban, muestras de que nacieron inspirados en relatos de la
mitología arcaica y en precisos hechos
astronómicos.
Así que la causa de que seamos imprecisos al
adjudicar a dos obras de arte no sincrónicas, la misma fecha a
la situación estelar a la que aluden, pero separadas en el
tiempo varios milenios, es con el objeto de explicitar que las fechas
de los días festivos prehistóricas, han sido heredadas
por el cristianismo, que celebran fiestas en fechas similares (a
pesar de que ya no anuncian iguales situaciones estelares). Y que el
origen de la elección de estas fechas, estuvo en que era
entonces cuando se producían de forma centralizada precisas
situaciones estelares de las constelaciones.
O puede darse de alta en el foro VINCULACION-FEMENINA enviando un e-mail a: Vinculacion-femenina-subscribe@yahoogroups.com o o a través de: http://groups.yahoo.com/group/Vinculacion-femenina/
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