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Resumen: Curiosa interpretación del
origen humano, asociado a estrellas y al desconocimiento del poder
fecundador del varón, que creía que las almas
inmortales de difuntos resucitaban y caían a tierra como polvo
de estrellas y entraban por vagina. Hasta desembocar en la
expresión masculina: "te voy a echar un polvo"...
MARTÍN-CANO, F. (2001 y 2006): Almas resucitadas y polvos estrellas. Revista Almiar, Margen Cero, 5º Aniversario, Dr. Pedro M. Martínez. http://martincano.webcindario.com/fe.8polvoestrellas.htm, http://www.margencero.com/aniv5/f_martincano.htm

Francisca Martín-Cano Abreu
Enterramiento de difuntos
Quizás muchos sepáis las razones del por
qué los diferentes pueblos han dado culto a los muertos y les
han dado sepultura en cuidadosos enterramientos. Pero de todas formas
hoy reflexionaré con los conocimientos que tengo al respecto y
con una hipótesis personal.
Desde el Paleolítico, en las civilizaciones
agrícolas del Neolítico del Viejo Continente y en
prehistóricas del Nuevo Continente y en muchas regiones
primitivas, han enterrado a los muertos:
En algunas regiones los cadáveres estaban
dispuestos boca arriba y con rodillas recogidas; mientras en otras
estaban en cuclillas, acurrucado con brazos cruzados (fetal). Esta
postura se considera que imita la del feto en el vientre materno,
manifestando que se relaciona el nacimiento con la
resurrección: se devuelve la persona sin vida a la Tierra en
la misma postura en cuclillas en que se encontraba en el seno materno
al nacer.
¿Qué acompañaba al difunto en su tumba?
Los difuntos, cuando eran enterrados en sus tumbas, se
les acompañaban de diversos elementos y ofrendas, que se
creía les serían útiles para proveerlos de los
objetos necesarios cuando volviesen a la vida, cuando resucitasen.
Estas ofrendas funerarias / ajuares estaban realizadas
en los materiales más importantes o raros que caracterizaban
cada región y época. Y comprendían:
Enterramiento del difunto en la tierra igual que la semilla vegetal
Posiblemente en todos los casos, se colocaban los
difuntos o sus huesos (tras primero dejar que fuesen descarnados por
animales de rapiña o por un enterramiento preliminar), en el
interior de la tierra, donde se pensaba estaba el Útero de la
Divina Madre Tierra, basados analogías metafóricas del
DIFUNTO CON LA SEMILLA.
Y se consideraba las profundidades de la Tierra
fértil y húmeda el Seno / Útero / Vientre /
Matriz de la Diosa Madre, el lugar donde germina la semilla y donde
se enterraba a los muertos, porque se pensaba que la Diosa, al igual
que hacía germinar la semilla de cereal o el hueso de aceituna
que se convertía en frutos: los hijos de la Diosa,
daría la resurrección a los huesos de los difuntos como
"semillas de vida humana", esperando que la Diosa Promotora de la
Fertilidad, Diosa de las Cosechas propiciara a los difuntos la misma
resurrección y abundancia de estirpe.
Resurrección del alma y su conversión en estrella / polvo estelar
Se creía que tras resucitar el alma,
ascendía al cielo, donde se convertiría en estrellas y
a partir de entonces empezaba una peregrinación por el Gran
Río de la bóveda celeste / por la Vía
Láctea, hasta que por fin terminaba de nuevo cayendo a Tierra,
donde las almas resucitadas se reencarnaban en sus descendientes,
tras fecundar a las mujeres (ya que se creían que el
varón no era el causante de la fecundación femenina).
En palabras de Frazer:
"todos los vivientes están animados por las almas de los
muertos".
Creencia de que las almas resucitadas ascendían
al cielo / a la Vía Láctea, que ha permanecido vigente
incluso en la religión cristiana. Al respecto leemos el
comentario de Fernando Alonso Romero (1997, 31) que dice:
"El poeta cristiano
Prudencio, coetáneo de Prisciliano, expuso en uno de sus
himnos la creencia de que Dios enseña a los mortales el camino
de resurrección para que al morir, el cuerpo y el alma
asciendan a las estrellas..."

Rituales orgiásticos de embarazo esperando se impregnase con el polvo estelar
No siempre se ha creído que el varón
fuese el causante del embarazo de una mujer tras mantener relaciones
sexuales. Lo acredita lo que sabemos de las creencias de pueblos
primitivos, que tenían una cultura cercana a la Edad de Piedra
al contactar con la civilización occidental.
Por ejemplo: los bellonais de las isla Salomón:
"... ignoraban, hasta la
llegada de los misioneros en 1838, la relación entre
copulación y procreación. Si una mujer casada quedaba
embarazada, ello no se debía a que hubiera mantenido
relaciones sexuales con su marido, sino a que los dioses y los
antepasados del patrilineaje de su esposo estaban satisfechos con
dicha alianza y le daban descendencia...." (Zonabend 1988: 70).
Y esta ausencia de capacidad fecundante tras el acto
sexual, está en el origen de muchos rituales realizados por
nuestros ancestros desde inicios de la cultura humana, de la que
queda constancia por las representaciones artísticas arcaicas
y heredadas hasta principios de época histórica.
Y ello enlaza con las ceremonias femeninas en las que
se solicitaba el embarazo. Y así mujeres en diferentes
regiones solicitaban a la Diosa les concediera el embarazo con ritos
en los que bailaban con cálatos / calatisco / calathiskos
(canastilla de mimbre donde guardaban falos) en la cabeza alrededor
del árbol o el pilar / columna / betilos / cipo, en Santuarios
de los bosques sagrados de Diosas; o realizaban orgías
sagradas con falos o con esculturas hermafroditas; o se
bañaban en aguas de ríos o mares.
Se creía que la Diosa les concedería el
embarazo con estos ritos, porque pensaban que tras los falos ser
expuestos en las copas de los árboles con los que
después practicaban las orgías, o bañarse en las
aguas de los ríos o mares, se impregnarían con las
"semillas de Vida" que se depositaban o quedaban flotando en los
mismos en determinados momentos del año. Y así
entrarían en su seno.
Uno de esos días era precisamente tras la
constelación Virgo irse al ocaso, coincidente con la
caída a la Tierra de la lluvia de estrellas / polvo estelar /
meteoritos de las Perseidas (por lo que se creería que
dejarían en esos lugares su carga de almas inmortales)
correspondientes a la situación estelar del 1 de junio de hace
5.300 años cuando surgió el rito, hoy 15 de
agosto.
(Además había otros días en los
que se celebraban fiestas similares, y también existen otros
días en los que existen lluvias de meteoritos / polvo de
estrellas, como las Leónidas, las Gemínidas,
etc).

Y yo
me pregunto ¿de ahí viene la expresión "te voy a
echar un polvo" cuando se conoció que realmente el fecundador
era el varón y no el polvo de las estrellas / el polvo de las
Perseidas / el polvo de las estrellas como almas inmortales de
difuntos resucitados que caían a Tierra y penetraban a las
mujeres?
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* Bibliografía citada:
ALONSO Romero, Fernando. (1997): Sobre la pervivencia de los cultos y creencias astrales en el folklore del peregrinaje jacobeo. Actas del IV Congreso de la SEAC "Astronomía en la cultura". Edited by C. Jaschek and F. Atrio Barandela, Salamanca.
ZONABEND, F. (1988): Una visión etnológica del parentesco y la familia. (Bajo la dirección de André Burguière). Historia de la Familia. Tomo I. Alianza, Madrid.
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